Brasil es el principal socio comercial de Chile en América Latina y el mayor receptor de la inversión directa chilena en el exterior (por ejemplo, Arauco (celulosa), CMPC (celulosa y papel), Cencosud (supermercados) y LATAM. Por otro lado, entre algunas empresas brasileñas con IED en Chile, se pueden mencionar las siguientes: Ascenty, Duas Rodas, WEG, Grupo Hinode y Banco Itaú.
Así, se convierte importante el hecho de que el Decreto Legislativo nº 33/21 fue publicado en el Diario Oficial brasileño ultimo octubre 14, 2021 todo el texto del 64° Protocolo Adicional al Acuerdo de Complementación Económica nº 35, que incorpora el Tratado de Libre Comercio entre Brasil y Chile, suscrito en Santiago el 21 de noviembre de 2018. El Congreso de Chile aprobó el TLC en agosto de 2020.
Este ACE (entre Mercosur y Chile como Miembro Asociado del Bloque, vigente en Brasil por intermedio del Decreto 2075/96) viene favoreciendo la relación comercial con desgravación arancelaria desde enero 10, 1996, actualmente con la exención del Impuesto de Importación a los bienes listados en sus 12 Anexos, pues ya en 30.09.96 una Zona de Libre Comercio en un plazo de 10 años, se encontraba prevista.
El Acuerdo de Cooperación y Facilitación de Inversiones – ACFI firmado entre Brasil y Chile el 23.11.15 (DL 53/17) se encuentra incorporado al TLC.
De tal manera que se establecieron compromisos para eliminar barreras y abrir mercados, lo que representa la expansión de negocios entre las empresas chilenas y brasileñas, con un estimado de US$ 11 mil millones de dólares, además de garantizar el acceso preferencial a los productos brasileños en Chile, y viceversa.
Así como actualiza y establece nuevas reglas al comercio electrónico, disminuye las barreras técnicas en general, las medidas sanitarias y fitosanitarias relacionadas a la compra y venta de mercancías, entre otros.
Entonces los principales objetivos del Acuerdo tenemos: (i) la creación de un mercado más abierto, seguro y predecible para el comercio recíproco, a fin de facilitar la planificación de las actividades comerciales; (ii) evitar distorsiones y barreras comerciales no arancelarias y otras medidas restrictivas de ese comercio; (iii) facilitación del comercio e inversión directa, comercio electrónico y exportación de servicios; (iv) política de internacionalización de las pequeñas y medianas empresas mediante el establecimiento de cadenas de valor (hubs) regionales y globales; y (v) reconocimiento mutuo de los Operadores Económicos Autorizados.
Cumple destacar que el ACE 35 promovió la eliminación gradual de las barreras arancelarias, con un Impuesto de Importación “cero” desde 2014, para toda la agenda comercial bilateral. Entonces, el TLC viene a ampliar los beneficios derivados de la eliminación de las barreras arancelarias, dando un impulso adicional y brindando más seguridad y previsibilidad a los flujos comerciales y de inversión entre los dos países. El instrumento cubre temas no arancelarios y es, en varios puntos, más ambicioso que el standard establecido por la Organización Mundial del Comercio.
También refuerza los objetivos de integración regional, en línea con lo dispuesto en el artículo 4, párrafo único, de la Constitución Federal de Brasil de 1988, constituyendo un factor de aproximación entre el MERCOSUR y la Alianza del Pacífico. Incluso es posible que el Banco Central de cada uno de los países signatarios adopte el SML – Sistema de Pago en Moneda Local en los flujos de importación y exportación, eliminando así el obstáculo cambiario, mediante la firma de un convenio que establezca los parámetros para su funcionamiento.
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